Yo también tengo un abuelo. Que debes en cuando toma mates conmigo.
Y es que no me acostumbro al falso ritual de llevar flores a una tumba. Porque es dura la distancia y es frio el recorrido entre mi casa y el cementerio.
Prefiero el dialogo sincero, prefiero el amor que el recibe de saber que le hablo o que le escribo y la seguridad mía de saber que el esta en cada paso conmigo.
Porque entonces, ahí, no existen distancias entre su corazón y el mío.
Yo también tengo un abuelo, el mejor de los abuelos.
Y no es el recuerdo y una lagrima sobre una piedra. Es el recuerdo y las sonrisas entre mate y mate, entre letra y letra…
El amor y la compañía entre paso y paso…
Te quiero abuelo Lito, y nunca me olvido de vos!!!
martes, 26 de mayo de 2009
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Qué dulce y conmovedora... Hermoso y triste a la vez...
ResponderEliminarQue lindo, ¿sabes?...
ResponderEliminaryo también soy de la creencia que a un ser querido que se nos adelanto no hay que llorarle, sino recordarlo tal cual los buenos momentos, así uno no se atormenta y tampoco se atormenta a quién se fue.