sábado, 13 de junio de 2009
SOLEDAD Y YO...
La soledad es una ingrata a la que se le va
Agarrando el gusto con un alto riesgo de parar
Completamente enamorado de ella.
La soledad es un hotel que no es de nadie, una
Cama que no es mía, es despertarme a las 3 de la
Mañana y no saber donde esta el baño… la soledad soy yo.
La soledad es la gota de agua en la llave del baño
Que dejaste prendida y que no quieres apagar por no sentirte solo.
La soledad es como un suplicio ingenioso de la
Naturaleza que hace que nos encontremos con
Nosotros mismo para poder valorar a los demás.
La soledad es un espejo que no miente.
La soledad son ese montón de sonidos que no
Escucha nadie pero hacen demasiado ruido.
La soledad soy yo en compañía del pasado.
La soledad es un beso que se desperdicia en la almohada,
Es ver la sombra y la silueta de alguien que ya no esta.
La soledad es una malvada insoportable y maravillosa
Que me gusta, no se bien por que.
La soledad es entender por fin
Que no hay mejor compañía que la soledad.
Es el velorio de un día que se fue, es dejar de estar haciendo nada, prepararte,
Vestirte, abrir la puerta, salir,
Para seguir haciendo lo mismo.
La soledad es la compañera,
La del miedo,
La de los futuros inciertos,
La del camino,
La búsqueda.
La soledad…
QUIEN QUIERA ENTENDER... QUE ENTIENDA...
NO SIENTAS CULPA EN DESPERDICIAR TU TIEMPO CONMIGO...
Alguna vez, algún tiempo atrás cometí el error de caer bajos los efectos de los “alucinógenos”… y a pesar de todo no te escuche cuando me decías que no la probara, que no era bueno y que, además de perderlo todo, me iba a resultar difícil salir.
Cuánta razón tenías… Porque no te habré escuchado?… entre tanto que perdí, TE PERDI… y el tiempo sigue pasando, como si nada, y yo sigo acá luchando contra sus efectos y su poder, para volver a sentirme viva, para poder volver a vos…
Cuando no conocía el significado de tus palabras, y juraba que a mi no me pasaría, creía que las quintas de rehabilitaciones eran hermosas… que tenían un gigante jardín, con patos, y perros…con un lago bonito en el cual reflejarme…y variedades de rosales para iluminar mis días… y no sabes lo distinto que es esta maldita realidad… maldita “Droga”.
Siento como si estuviera suspendida de un hilo, sin la certeza de saber si me lograra sostener o si finalmente se cortara y caeré, aun más, antes de despertar…
Estoy pagando por ese error… y estoy así… transitando pasillos, angostos, oscuros y fríos… peleando día a día contra la rabia y el dolor de no tenerte conmigo. Y esta bien. Vos me hablaste y yo no supe escucharte. Entonces trato de pensar que fue lo mejor haberme ido. Porque seguramente hoy estarás bien, con una nueva mujer, con una feliz vida… y hasta quizás hayas logrado formar esa familia que tanto soñamos juntas…
Y pensar que me sacaste de tu vida así de rápido me lleva a no saber distinguir entre lo que esta mal y lo que esta bien. No se si debo seguir recuperándome o si quizás no valga la pena, porque por mas que el tratamiento haya resultado no volverás junto a mi.
Tengo muchas ganas de contarte, que ese día que nos despedimos tire los restos de sustancia que me quedaban. Y no volví a consumir. Y de hecho todavía sigo sin entender porque, maldita sea, la probé. No valió la pena desperdiciar mi vida con vos por el efímero placer de dos horas de una maldita droga... Nunca nada valió la pena desde que no estas.
Y quizás te estés preguntando el porque aquel día, porque cuando me di cuenta de que realmente no era lo que quería para mi vida no volví a vos. Y seguramente, al igual que yo, no entiendas porque seguí con esta farsa de la rehabilitación. Y es que no tengo respuestas. Así como en su momento no tuve valor para mirarte a los ojos y decir que estaba arrepentida. Creo que el orgullo me cegó. Y cuando estuve a dos pasos de distancia de vos ya no me anime a mirar atrás, porque sabía que vos ya habías tomado una decisión...
Alguna vez, algún tiempo atrás cometí el error de caer bajos los efectos de los “alucinógenos”… y a pesar de todo no te escuche cuando me decías que no la probara, que no era bueno y que, además de perderlo todo, me iba a resultar difícil salir.
Cuánta razón tenías… Porque no te habré escuchado?… entre tanto que perdí, TE PERDI… y el tiempo sigue pasando, como si nada, y yo sigo acá luchando contra sus efectos y su poder, para volver a sentirme viva, para poder volver a vos…
Cuando no conocía el significado de tus palabras, y juraba que a mi no me pasaría, creía que las quintas de rehabilitaciones eran hermosas… que tenían un gigante jardín, con patos, y perros…con un lago bonito en el cual reflejarme…y variedades de rosales para iluminar mis días… y no sabes lo distinto que es esta maldita realidad… maldita “Droga”.
Siento como si estuviera suspendida de un hilo, sin la certeza de saber si me lograra sostener o si finalmente se cortara y caeré, aun más, antes de despertar…
Estoy pagando por ese error… y estoy así… transitando pasillos, angostos, oscuros y fríos… peleando día a día contra la rabia y el dolor de no tenerte conmigo. Y esta bien. Vos me hablaste y yo no supe escucharte. Entonces trato de pensar que fue lo mejor haberme ido. Porque seguramente hoy estarás bien, con una nueva mujer, con una feliz vida… y hasta quizás hayas logrado formar esa familia que tanto soñamos juntas…
Y pensar que me sacaste de tu vida así de rápido me lleva a no saber distinguir entre lo que esta mal y lo que esta bien. No se si debo seguir recuperándome o si quizás no valga la pena, porque por mas que el tratamiento haya resultado no volverás junto a mi.
Tengo muchas ganas de contarte, que ese día que nos despedimos tire los restos de sustancia que me quedaban. Y no volví a consumir. Y de hecho todavía sigo sin entender porque, maldita sea, la probé. No valió la pena desperdiciar mi vida con vos por el efímero placer de dos horas de una maldita droga... Nunca nada valió la pena desde que no estas.
Y quizás te estés preguntando el porque aquel día, porque cuando me di cuenta de que realmente no era lo que quería para mi vida no volví a vos. Y seguramente, al igual que yo, no entiendas porque seguí con esta farsa de la rehabilitación. Y es que no tengo respuestas. Así como en su momento no tuve valor para mirarte a los ojos y decir que estaba arrepentida. Creo que el orgullo me cegó. Y cuando estuve a dos pasos de distancia de vos ya no me anime a mirar atrás, porque sabía que vos ya habías tomado una decisión...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)